Consecuencias psicológicas
En el proceso de aceptación de los familiares que pasan por la experiencia de una desaparición se presentan el rechazo y la recurrencia. No hay una forma universal de duelo ni de sobrellevar el dolor. Sin embargo por un lado la supresión, incluso el rechazo o la negación de lo que sucedió, y por el otro la recurrencia son pautas que se repiten. Una vez que se ha completado el proceso de duelo, se produce un balance entre los dos sentimientos. A partir de este momento recurrencia y rechazo pasan a controlarse por medio de la fuerza de voluntad del individuo: se puede pensar en lo que sucedió pero también preferir ignorarlo. Para saber más sobre las consecuencias psicológicas y la asistencia, visite la categoría Asistencia psicosocial
Consecuencias materiales
Por lo general una desaparición acarrea consecuencias drásticas para los familiares en el terreno material. Una vez que el sostén económico familiar desaparece, el padre o madre restante tiene que proporcionar el sustento a la familia. En algunos países este proceso es especialmente difícil ya que:
- los empresarios consideran a los familiares de los desaparecidos/as cómplices de “terroristas” y prefieren no contratarlos.
- El padre o madre restante pasa tanto tiempo buscando a su compañero/a desaparecido/a que acaba desatendiendo a los hijos. En estas situaciones un comité de familiares puede proporcionar un apoyo enorme a las familias.
- Imposibilidad de que las viudas reclamen la dote que les es ofrecida por sus propias familias, ya que no existe certificado de defunción del marido desaparecido. Este problema es muy conocido en algunos países asiáticos, donde las dotes son un fenómeno muy común en las zonas rurales.
- No está permitido que las mujeres vuelvan a contraer matrimonio mientras que no haya una certeza total de que el marido ha muerto.
Consecuencias sociales
Las consecuencias sociales varían según la cultura. En algunos países el apoyo a los familiares por parte de su entorno es lo más normal. Sin embargo en otros países los familiares son considerados parias de la sociedad, ya que generalmente se asume que la persona desaparecida ha tenido que hacer algo prohibido que justifique la desaparición.

